
En mi experiencia en las consultas de etología y educación canina veo que hay algo más allá que solamente el comportamiento animal, la conducta, veo como les influye el entorno, los vínculos, nuestros hábitos, rutina y sobre todo nuestra gestión emocional. Veo un gran cambio cuando los tutores se observan y trabajan en sí mismos, en su mundo interior, han hecho un trabajo de desarrollo personal…
Si nos quedamos en la parte conductual no estamos quedando muy superficial en la relación y nos estamos perdiendo un trasfondo que nos da mucha información sobre lo que puede estar pasando a nuestro animal y a nosotros mismos.
Trabajar los problemas relacionados con la separación es bastante costoso emocionalmente para los humanos y los perros. No se trata solamente de hacer salidas progresivas y trabajar con el perro, tenemos que profundizar por igual en los siguientes puntos:
– PERRO: traumas en el desarrollo, nivel de estrés, calidad de vida, cuánta libertad tiene?, cuales son sus hábitos, su salud, cuáles son sus dificultades, cómo podemos darle más independencia
– PERSONA: cómo son sus hábitos, qué horarios tiene de trabajo, qué supone para ella la soledad, con qué tipo de apego se vincula con su perro
– VÍNCULO: hay mensajes coherentes? previsibles? hay una relación de confianza? qué tiempo de calidad pasan juntos? cómo es el círculo social?
-ENTORNO: el entorno es un lugar seguro para las personas y el animal? qué conflictos hay dentro del sistema familiar? cómo es el alrededor de esa casa? hay vecinos, animales?
Hay veces que no vamos a ver todos los factores que le afectan , la mayoría de veces es multifactorial, cuando nos ponemos a trabajar en ello, vamos a hacer cambios que va a potenciar el bienestar del equipo humano y animal y favorecer la independencia de ambos y ahí se produce un cambio
Los procesos relacionados con la separación son lentos porque hay que ir profundizando en todos estos aspectos de forma holísitica para ver un cambio real y duradero
Te animo a mirarlo desde esta perspectiva !